Friday, January 06, 2017

Buenas, buenas...

Y así en un par de soplos se pasaron casi dos años sin abrir esta tienda, atendida por su propietaria desde 2006. 10 años. Menos mal estoy sentada. Digamos que estaba de parranda.

Vengo a gritar a los 4 cibervientos que tengo a los 40 a la vuelta de la esquina, y como le escribía a unas amigas de infancia, por fin entiendo a mi papá cuando me decía que el a lo único que le tenía miedo era a llegar a viejo. Tuvieron que pasar más de 20 años para entender que el miedo de mi papá es legítimo; por más de que yo me eche el cuento que la edad es mental, el cuerpo está empezando a decir otra cosa. Y entonces llega las crisis de la mediana edad, donde uno se manda a hacer estupideces para probar que todavía esta joven. Y más cuando uno ve que un señor de 105 años rompió un record de ciclismo.

Entonces como la vieja es la cédula, me le voy a mandar a hacer un reto en bicicleta (estática al menos) en febrero. Con buena causa incluida. #PrayForNatalia

https://thesufferfest.com/pages/tour-of-sufferlandria

Tuesday, April 28, 2015

Ruedas de cambio

Yo si sabía que esa conexión con la bicicleta iba más allá. A mis manos llegó este fabuloso libro a contarme la historia que tenemos nosotras, las mujeres, con la bicicleta.

En resumen, las activistas que pelearon por el derecho al voto de las mujeres por estas tierras, y en general porque dejáramos de ser ciudadanos de segunda clase, lo hicieron encima de una bicicleta. Resulta que la bicicleta fue clave para empezar a romper esquemas que resultaron en la emancipación de las mujeres.

El 10 de mayo alrededor del mundo hay una celebración que conmemora precisamente eso. La pelea que las que vinieron atrás dieron para que hoy no seamos un accesorio masculino. El movimiento se llama Cyclofemme y consiste pedaleadas para y por las mujeres.
http://cyclofemme.com/

Lléguenle a la celebrada ese domingo, así sea a distancia, we ride together.

Wednesday, September 10, 2014

Mejor en bici aquí y allá

Una de las vainas que extrañé cuando llegué a este sitio es la cicloruta de la 26. En mi último año en Los Andes fui y volví en bicicleta, mi ruta conectaba con la cicloruta de la 26 en la Cali, entonces me la gocé casi de principio a fin. Y fui feliz. Más de una vez me eché uno que otro pique de remate subiendo la rampa del puente de la 50. Esa cicloruta no dejó que el aguante con Bogotá tocara fondo. Milagrosa.

Aquí no hay cicloruta, hay uno que otro bicicarril, pero hay varias vias alternas y muchísimo menos tráfico que en Bogotá, entonces el entorno se presta para ir y venir del trabajo en bici. El panorama es de pueblo gringo talla small. Allá la ida era en subida, acá el regreso es el que mide las piernas. Y soy feliz. Hasta que llegue el invierno. Le va la madre a los Stark.

Que queden en el acta el par de altimetrías. Encima de una bicicleta la vida definitivamente es más fácil con 2000+ metros menos de altura.

Av. Ciudad de Cali hasta Cicloparqueadero Uniandes


 Desde Cornell hasta la casa

Wednesday, August 20, 2014

Hay que ponerle tiza al asunto

Hoy estuve reconociendo la tarima del próximo martes. El verano trajó la greencard y el debut en aula gringa. Iba a tomarle foto al salón pero se me quedó la cámara y si usted me conoce, sabe que mi celular no es de los que toman fotos. En el podio, que se parece más al centro de comando de la Enterprise, un pantalla táctil le pregunta a uno qué va a usar, si el computador del salón, un portátil, la dot-cam (esto es como un proyector de acetatos, pero de hoja blanca) y que tipo de iluminación (presentación, video, todo prendido, sólo el podio). El salón también tiene sistema de sonido, para lo de los videos y el micrófono. Si, micrófono en un salón con 50 sillas, en mi tierra eso se usa en auditorios. Detrás del podio está la cortina blanca donde se proyecta todo. Al lado de la pantalla táctil está el control remoto para pasar las diapositivas de la presentación con su respectivo puntero láser (que no está bajo candado, ni encadenado y nadie se lo carga). 

Después de jugar con la pantalla táctil para evitar torpezas el martes, uno espicha el botón terminar sesión, todo se apaga y la cortina blanca se autorecoge para dejar ver un tablero de tiza negro, con una caja de tizas blancas en la esquina. 

Ni el cassette, el betamax (o VHS), el atari (o nintendo), el DOS o los proyectores de diapositivas sobrevivieron para hacer parte de la vida de las nuevas generaciones que pasan por ese salón, pero si lo hizo el tablero de tiza. Risas.