Saturday, April 28, 2007

De arpías, brujas, viragos y marimachos

Hace casi ya un par de años, alguien me mandó el siguiente escrito de Faciolince. Como en esa época no existía aun “empujando lápiz”, lo compartí con un grupo de personas y ya. Ayer me lo volví a encontrar, esta vez sí tengo blog, entonces aquí va. Espero que lo disfruten tanto como yo.
Elogio de la mujer brava
Por: Héctor Abad Faciolince

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana.

Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

9 comments:

Mafe said...

Tumerce princesa insiste e insiste en devolverme la pelicula, no?
Ademas de eso, me hizo "colocar" sentimental!

Muchas gracias N. no solo por recordarme mi lugar en el planeta sino por ser mi polo a tierra... sumerce sabe que pa las que sea!

--- que un amigo es uuuuuu...naaaa luuuuuuuz ---

El Mundo de Largo said...

Mejor no opino y sino van y me cascan !!!!

Aunque me parece un escrito bastante contextualizado, de seguro que no falta la que se opone . . .

N.Santamaría said...

Mafe: los enanos verdes atacan nuevamente...jajaja. No en vano nos conocemos desde preparatorio.

Largo: una de las cosas que me gustan es que lo escribio un hombre. Y por supuesto que habra hombres y mujeres que no estan de acuerdo, tienen todo mi respeto, no los voy a cascar por eso...ni mas faltaba.

Mr. Mustard said...

eso resume algo que yo siempre he dicho: entre mas bravo el toro....

N.Santamaría said...

jajajaja... Ay Mr.Mustard, el comentario me hizo reir bastante. Muy bueno.

El Mundo de Largo said...

No ha hecho la tarea !!!

Este escrito me ha hecho pensar tanto !!!

Y con el meme de Mafe . . . se me completo la serie !!

N.Santamaría said...

Ya deje hecha la tarea en los comentarios del post de Mafe.

El Mundo de Largo said...

Eso es trampa !!!

Como sera dejarle un meme de esos a Eduardo ?

Anonymous said...

Soy Manfred Mertens, tengo 69 años y vivo en Bolivia. Pienso que el artículo dice muchas verdades y la publicidad que mercadea a las mujeres como "carne de gancho" ya aburre y pienso que con el tiempo dejará de tener "gancho".

Hay la palabra "arpía" para definir a la mujer perversa, dañina. ¿Existe en la mitología griega la contraparte que defina a un hombre con las mismas características negativas?

Saludos,

Manfred