Friday, November 16, 2007

De Shaolin para el mundo...

Cuantas veces tendré que preguntarme por qué carajos me le metí a un doctorado, no sé. Lo que sí sé es que la respuesta será la misma: vaya échese una vagabundeada mental (vespertina o nocturna) para que las neuronas se desaturdan y al otro día póngase a producir.

Esta vez estuve de buenas porque la necesidad de vagabundear coincidió con la visita de los guerreros del templo de Shaolin. Estos manes antes de ser guerreros son monjes (budistas), entonces el fuerte de ellos no es la pelea sino la meditación; el lema es algo así como primero hay que ser fuerte mentalmente para poder ser fuerte físicamente. El espectáculo estuvo interesante, para poder ser un Shaolin hay que dominar 18 armas y volverse experto en una, e impresionante por la totazón de varas de hierro y tablas de madera en cabezas, manos y espaldas sin muestras de dolor o incomodidad por parte del toteado. Definitivamente el cerebro y su funcionamiento es cosa jodida.

Para que los conozcan, aquí se los dejo.