Wednesday, August 31, 2011

Hablando con un conductor de bus

Ayer clasifiqué a ir sentada al lado del conductor del bus que me llevó de la casa a la universidad, y por el poder mágico de los genes de mi Mamá que hace amigos en todas salas de espera y filas, el viaje mamón en los trancones de la 26 terminó en tertulia con el señor conductor.

El man me contó que en su carrera como conductor lo habían robado tres veces, y en una de esas casi lo matan a la bala, porque trató de volarse y salvar la buseta; que todo el mundo habla de que la inseguridad se ha aumentado, pero a él le parece que se siguen robando la misma cantidad de buses en los paraderos que quedan en las lomas de los pobres, que tal vez lo que si está pasando más es que se roben celulares finos en los buses. Que en el barrio donde el vive, San Francisco (pucha, que vergonzosa ignorancia la mía, el que se me vino a la cabeza es el que queda en CA), también vive un man que se sube con un niño a pedir plata en los buses, cambiando el acento para decir que es desplazado, el sujeto se hace 70,000 pesos diarios para luego llegar a bebérselos en una de las tiendas del barrio mientras el chiquito lo espera aguantando viento, sol o frío en la entrada. Que el bienestar familiar se lo ha quitado tres veces, y tres veces ha logrado que se lo devuelvan. Que el man (el conductor) a sus dos hijos y a su mujer, les ayuda con los gastos de vida, pero el no vive con ellos si no donde la mamá, por que así no tiene que rendirle cuentas a nadie. Que los pelaos salieron juiciosos y les ha ido bien en el colegio, y lo tiene pensativo qué hacer para levantarse la plata para pagarles universidad. Quizás se puedan ganar una beca y así sería más fácil. Pero no pinta a que se va a poder, porque cuando el Transmilenio empiece a funcionar por la 26, el único trabajo disponible es como conductor de ruta alimentadora, y ese sueldo no da para vivir. Por eso es que está aplicando para ver si lo reciben como conductor de flota, en Berlinas o Brasilia, pero lleva meses intentando y nada.

El man dice que no le gusta vivir en Colombia, porque abundan los tramposos y ladrones que no ayudan a que esta sociedad progrese, a que haya oportunidades; que intentó irse para Venezuela cuando se podía, pero no le funcionaron las cosas y le tocó devolverse. Y ya nada que hacer, aquí le tocó quedarse porque lo único que puede hacer en esta vida es manejar en un bus. Lo dice con algo de melancolía mientras se tercia el pedazo de cinturón de seguridad porque vio al policía de tránsito en la esquina, y paso seguido me explica que para que votamos si las mangualas políticas son las que deciden las elecciones, no, el no pierde su tiempo en esas huevonadas.

Menos mal ayer el único puesto libre en el bus era el del lado del conductor, se me iba olvidando que ese otro país también existe.

2 comments:

Mafe said...

Evidentemente, a ese, los otros dueños del balón TAMPOCO lo dejan jugar.
Jodidos.

N.Santamaría said...

Y con paperas. :D
Lo mejor fue cuándo el man me preguntó qué estudiaba, me pudo y le dije que iba en el último semestre de Ingeniería Industrial.