Thursday, February 20, 2014

Aquí no reciben papaya...

...porque he visto que les dan bastante.

No deja de asombrarme que la gente pueda dejar el carro prendido, solo, al frente de la casa mientras se devuelve por algo que se le olvidó, y que no se lo roben. Que los que reparten el correo dejen las cajas al lado de la puerta de las casas y que no se las roben, así pasen días. Mientras la casa se quedó sola una semana en diciembre, llegaron unas botas de invierno, y la caja estuvo en la puerta al menos dos días, pero donde la dejó la señora del US Postal, ahí la encontré al regreso (yo estaba convencida que sólo iba a encontrar el "saludos le dejaron").

Para bien o para mal, éste college town está acabando con el instinto de supervivencia bogotana (o de golpe citadina) de no confiar ni en la propia sombra. Como cuando San Gil no era ni turístico ni famoso.

Si es verdad lo que algunos dicen, y la tendencia de la humanidad es vivir en ciudades de millones, nos llevó el que nos trajo.

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