Thursday, March 06, 2014

Twitter y yo

Hace como dos años me salí de facebook, las razones fueron varias, pero la más importante era liberarme del empute que me daba leer algunas de las vainas que ponía la gente. Y es que si algo me ha quedado grande en esta vida es controlar el malgenio instantáneo que me producen ciertas pendejadas. La lista va desde cosas como que la gente no haga fila, que echen pito en un trancón, que se sienten en las sillas azules sin ser discapacitados o mayores de 60, que empujen, que se las den de vivos; hasta las promesas rotas de los políticos, un golpe en el dedo chiquito de un pie o en el codo.

Y entonces después de casi dos años de ser un extraredestre voy y me meto a twitter. La razón principal era seguir competencias de ciclismo y vainas relacionadas con bicicletas en tiempo real. Estos casi 10 meses fueron de pura dicha, pero como nada es para siempre, el día de la trinopendejada emputante tenía que llegar. Y llegó en forma de un trino de una de las cuentas criollas que siguen a los escarabajos. Para ponernos en contexto, el ciclismo interno colombiano tiene un problema serio de dopaje, que se va convirtiendo en mafia. Los ciclistas profesionales que ahora brillan en Europa no le jalaron a eso y por eso es que están donde están. El infame trino sale pidiéndoles (casi a manera de exigencia) a ellos que vengan a ayudar aquí con el tema del dopaje, y a mi me empieza a salir vapor por las orejas. Vamos otra vez con la colombianada de creer que aquel que triunfa en lo suyo, está en deuda con algo o alguien en Colombia que hizo nada o poco por ayudarlo a llegar donde está. Antes de pedirles vainas, lo que toca es agradecerles por ponerse la bandera en los hombros cuando ganan, sin que del país haya salido un bocadillo para ayudarlos a llegar a donde están.

Definitivamente hay mucha vaina de la idiosincrasia colombiana que me la saca, y con ganas.

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