Wednesday, August 20, 2014

Hay que ponerle tiza al asunto

Hoy estuve reconociendo la tarima del próximo martes. El verano trajó la greencard y el debut en aula gringa. Iba a tomarle foto al salón pero se me quedó la cámara y si usted me conoce, sabe que mi celular no es de los que toman fotos. En el podio, que se parece más al centro de comando de la Enterprise, un pantalla táctil le pregunta a uno qué va a usar, si el computador del salón, un portátil, la dot-cam (esto es como un proyector de acetatos, pero de hoja blanca) y que tipo de iluminación (presentación, video, todo prendido, sólo el podio). El salón también tiene sistema de sonido, para lo de los videos y el micrófono. Si, micrófono en un salón con 50 sillas, en mi tierra eso se usa en auditorios. Detrás del podio está la cortina blanca donde se proyecta todo. Al lado de la pantalla táctil está el control remoto para pasar las diapositivas de la presentación con su respectivo puntero láser (que no está bajo candado, ni encadenado y nadie se lo carga). 

Después de jugar con la pantalla táctil para evitar torpezas el martes, uno espicha el botón terminar sesión, todo se apaga y la cortina blanca se autorecoge para dejar ver un tablero de tiza negro, con una caja de tizas blancas en la esquina. 

Ni el cassette, el betamax (o VHS), el atari (o nintendo), el DOS o los proyectores de diapositivas sobrevivieron para hacer parte de la vida de las nuevas generaciones que pasan por ese salón, pero si lo hizo el tablero de tiza. Risas.

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